5 secretos sobre la sexualidad femenina que debes saber

Desde que Masters y Johnson definieron las fases de la respuesta sexual humana en los años 70, no hemos avanzado mucho más, a parte de la aportación de la Dra Kaplan añadiendo la fase de deseo.

Actualmente hay un consenso generalizado sobre las distintas fases:

  1. Fase de deseo
  2. Fase de excitación
  3. Fase de meseta
  4. Fase de orgasmo
  5. Fase de resolución

Todos, tanto hombres como mujeres, pasamos por las diferentes fases. La única que nos podemos saltar, sobre todo nosotras, es la fase de deseo. Podemos iniciar una relación sexual sin sentir antes el deseo. Además una vez iniciada, el deseo persiste durante todas las demás fases y finaliza en la fase de resolución, cerrando así el círculo.

Tal vez, la fase de deseo, es la que más diferencias tenga entre hombres y mujeres. Las mujeres inician con mayor frecuencia actividades sexuales sin haber experimentado antes la fase del deseo. La intimidad con su pareja y el acercamiento sexual hacen aparecer el deseo junto a la fase de excitación. Además, los estímulos que conducen al deseo sexual son distintos en hombres y en mujeres. En los hombres las fantasías sexuales (estímulos internos) son más frecuentes que en las mujeres. Y en cuanto a los estímulos externos, ellas se fijan más en el contexto (clima, lugar,…) que ellos.

Otra fase dónde existe una diferencia que no podemos obviar es en la fase del orgasmo. Masters y Johnson fueron los primeros en hablar de la capacidad multiorgásmica de la mujer y en la actualidad son muchos los autores que han corroborado sus hallazgos. El problema, hoy en día, es la presión que tanto hombres como mujeres sienten a la hora de tener orgasmo en todas sus relaciones sexuales. Ni todos los encuentros sexuales son iguales, ni en todos debemos realizar el coito, ni estamos obligados a tener orgasmo.

Creo que ya va siendo hora de hablar de esos secretos sobre la sexualidad femenina:

1. Cuida el contexto

Un clima agradable (música, velas,..), un ambiente relajado y un inicio pausado harán que ninguna mujer se resista al sexo. No podemos olvidar la importancia del contexto para el deseo sexual femenino. Iniciar las relaciones sexuales acariciando directamente los genitales es algo que le encantará al hombre pero no a la mujer.

Esto no significa que siempre deba haber un cuidado especial del entorno, pero debemos tenerlo en cuenta y cuidar la sexualidad tanto como debemos cuidar otros aspectos de la pareja.

2. ¿Todas las mujeres son multiorgásmicas?

La respuesta es sí, cualquier mujer puede experimentar varios orgasmos en una misma relación sexual. Pero dependerá de muchas cosas: de la confianza con tu pareja sexual (decir lo que te gusta y lo que no ayudará al otro a acertar más), de la libertad que te des a ti misma para sentir (si eres capaz de liberarte y permitirte sentir) y del conocimiento de las sensaciones fisiológicas de tu cuerpo (los cambios que aparecen antes del orgasmo y que te dicen que se va a producir).

3. ¿Las mujeres son menos activas que los hombres?

Todos conocemos las miles de excusas femeninas para no tener sexo: me duele la cabeza, estoy cansada, ahora no…

Este hecho va muy ligado al deseo sexual. En las mujeres, como ya hemos comentado antes, esta fase a veces no aparece antes del encuentro sexual.

Aunque con cada generación que pasa, estas excusas se diluyen y cada vez nos parecemos más hombres y mujeres, no podemos pasar por alto que siempre existirán diferencias entre ellos y nosotras. Por suerte, cada vez más, el hombre se preocupa por el placer que proporciona a su pareja y la mujer ha vivido una liberación sexual que le ha permitido disfrutar más de su cuerpo y de su sexo. Y esto es una gran noticia para ambos sexos.

4. A más sexo, más deseo

a más sexo más deseo

Un motor importante del deseo sexual son las experiencias sexuales satisfactorias previas. Cuánto más sexo tengo, más conozco a mi pareja sexual y a mí misma y más probabilidad tengo de tener buen sexo. Y estas relaciones satisfactorias serán las que me predispongan a desear más otros encuentros sexuales.

Esto explicaría esas etapas en las que aumentamos las relaciones sexuales y cuanto más lo hacemos más queremos.

5. ¿El orgasmo es clitoriano?

Masters y Johnson defendían a capa y espada este tipo de orgasmo, creían que sin estimulación del clítoris no podía haber orgasmo femenino. Hoy en día, hay muchos autores que difieren de este concepto. Gracias en parte al hallazgo del punto G, realizado por el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg.

El punto G se encuentra en la cara interna de la vagina. Sobre si el orgasmo es clitoriano o vaginal se han escrito ríos de tinta. Hay defensores del clítoris que aseguran que el punto G puede tener una relación anatómica con la prolongación interna del clítoris a lo largo del conducto vaginal. En fin, yo me quedo con la idea de que la mujer, además de ser multiorgásmica, puede tener orgasmos mediante la estimulación tanto del clítoris como de la vagina y que además son orgasmos totalmente distintos y ambos son maravillosos.

REFLEXIONES

Durante siglos, a la mujer se le negó disfrutar del sexo y ahora nos sentimos casi obligadas a tener multiorgasmos en todas nuestras relaciones sexuales. Los extremos nunca fueron buenos. Yo os invito a disfrutar del sexo sin presiones, sin falsas expectativas y sin tabúes. Cada encuentro sexual es distinto y único, el sexo no es solo el coito, es el beso, la caricia y el entorno. El sexo va más allá de un orgasmo. No debemos dejar que manipulen más nuestra vida sexual ni por exceso ni por defecto 😉

fuente: Psicologosantacoloma